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Ambientación de espacios interiores, especialidad de la casa

Publicado el 02 de mayo de 2008

 Las paredes y techos de una oficina o planta son como la gran carapantalla municipal en las calles de la ciudad. Un espacio que envía estímulos visuales múltiples a esos que miran al pasar. Aquí, simpatía por la ambientación.

Cualquiera que haya observado las nuevas acciones de la publicidad en su manifestación vía pública, (transmutada junto con diferentes acciones de BTL); pensará cuán positivo es que la comunicación interna forme parte de esa evolución, y se juegue al máximo para explotar la potencialidad de la caja comunicante.
Eso sí, nos gusta hablar de medios complementarios (nuevamente insistimos en el formato campaña); pues, colgantes en la oficina de recepción, vinilos en espejos, o banderolas en los pasillos externos de la planta, no son “per se” mejores a ningún otro medio; son funcionales a la estrategia cuando se conjugan armoniosamente entre sí y con los otros soportes.
¿Qué hay en stock en la gran góndola de la ambientación de oficinas? Todo lo que la imaginación trace para hacer que la gente -ya sea del rascacielos de un banco en Puerto Madero, o de la planta de una automotriz- acceda a los contenidos de manera transversal. Nos gusta el caso reciente de Kimberly-Clark, que debía informar internamente el lanzamiento comercial de uno de sus productos estrella. Pendones, carteles bifaz colgantes, vinilos en columnas y vanos de puerta, stickers y carteles adhesivos en vidrios, ascensores y puertas de acceso, banderas, banderolas y afiches; fueron los espacios de diálogo que tiñeron de rosa (imagen de marca) todos los iris; mientras que impresos, digitales y acciones promocionales hacían de lo suyo en sana compañía.
Se trata de querer llegar más allá, de trascender los espacios convencionales, pero también de no convertir lo excepcional en cotidiano. Supimos de una empresa que mudó sus carteleras a los baños; lo increíble no fue precisamente comunicar en los baños –que por el contrario es un excelente ardid-, sino convertir ese espacio no tradicional en rutina y con eso, pervertir su efecto provocador.
Desde las gigantografías en cercos de obra, hasta el muñeco inflable que rebota de izquierda a derecha en los auto-lavados; la ciudad muta, provoca y trasvierte en pos de comunicar. Habrá que ver los esfuerzos que se hacen en el mundo de las “oficinas comunicantes”, para que nunca más se oiga un “Yo no me enteré”, “A mi no me llegó”.

Una pregunta capciosa

En 2007, la inversión en publicidad en vía pública mostró un avance del 25% y se espera un crecimiento similar para este año.
La vía pública privada, ¿Crecerá en igual proporción?

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