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Emociones y gestión de la CI

Publicado el 19 de Octubre de 2016

 Las emociones son parte importante del operar humano, sin embargo se trabaja con personas en la pretensión de que se puede escindirlo de sus emociones. Estas y otras creencias con relación a la emoción humana dentro de las organizaciones se comparten en las líneas por venir.

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Por Pamela Astudillo

 

La calidad de las relaciones interpersonales dentro de una organización tiene una vinculación directa y proporcional con los indicadores de la performance de la compañía. Rentabilidad, ventas, productividad y otros más obvios, como rotación de personal, clima, ausentismo, pérdidas de recursos, surgen de una forma y son posibles de esa misma manera, en virtud de una dinámica relacional que se conserva.

 

Abordar las comunicaciones interpersonales, no sólo como driver del devenir de las Comunicaciones Internas sino también como conductor de la gestión organizacional, supone entonces un tratamiento profundo, alejado de recetas y fórmulas, tan artesanal y único como la huella digital de un ser humano.emociones-y-gestion-de-la-ci-destacados-01

 

En este camino, que asumen seria y profundamente las comunicaciones interpersonales, pueden surgir una serie de variables observables que no son susceptibles de ser controladas, como casi todas en materia de comunicaciones. Sin embargo, luce como mandatorio iluminar un espacio de las dinámicas relacionales que poco o nada se tocan, aunque mucho se nombran: las emociones.

 

 

Puro corazón

Existen dos importantes creencias sobre las emociones en los ámbitos organizacionales. La primera es que se cree que el trabajo es el resultado exclusivo de la racionalidad, aspecto sobredimensionado en el ser humano, tanto así que cuando uno quiere que las cosas ocurran de una manera determinada apela a la racionalidad del otro y jamás a sus emociones, que operan con más fuerza que la racionalidad.

De hecho, las emociones determinan los pensamientos más que los pensamientos a las emociones. Así lo dejan ver los experimentos en materia de neurociencia.

 

La segunda creencia es acerca de la emocionalidad como enemiga de la productividad. Mucha de la ayuda que se solicita dentro de las organizaciones responde al requerimiento de hacer del talento humano personas más comprometidas, entendiendo el compromiso como aquello que se hace con deseos que trascienden la obligación contractual.

 

Trabajar las comunicaciones sin llegar a la emociones, es abordar los problemas sin ir a la raíz. A propósito de esto, el consultor chileno Cristóbal Gaggero dice que todos los problemas organizacionales son de origen emocional, exceptuando los estrictamente mecánicos. Una aseveración que no es poca cosa y que parece marcar desafíos de un nuevo orden visto desde la gestión de las comunicaciones internas, en particular, y de las organizaciones en general.

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